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Noticias

27 Octubre 2019
| Pensiones |

La contribución del seguro social: Nuevo Doc. de Trabajo Clapes UC

La contribución del seguro social: Nuevo Doc. de Trabajo Clapes UC

La capacidad de las pensiones contributivas para reemplazar el ingreso laboral en la vejez se ve severamente dañada cuando la densidad de cotizaciones es baja. Este estudio académico encuentra que, para ingresos relativos por encima de cierto umbral, no hay asociación entre la densidad de cotización y el ingreso relativo promedio de los individuos. Sin embargo, por debajo de ese umbral, un menor ingreso relativo está asociado con fuertes disminuciones en la densidad de cotización, pues éstas empeoran en proporción a la disminución de ingreso relativo. Esta “estratificación” de la densidad de cotización según el ingreso relativo hace que las personas de menores ingresos obtengan pensiones contributivas insuficientes.

Se encuentra un impacto sobre la pensión grande. La diferencia entre un afiliado con ingreso por 3,5 salarios mínimos y otro afiliado con un ingreso por un salario mínimo, es una densidad de cotización 53 puntos porcentuales más alta. Esto implica que un hombre con 3,5 salarios mínimos cotiza 24 años más que un hombre con un salario mínimo. Una mujer con 3,5 salarios mínimos cotiza 21 años más que si hubiera ganado siempre un salario mínimo. Una estratificación a esta escala debilita todo tipo de pensiones contributivas, cualquiera sea el financiamiento (capitalización, reparto), cualquiera sea la fórmula de beneficio (actuarial, por años de servicio) y cualquiera sea la política de compartición de riesgos macro (BD, DCD, otras).

Los dos quintiles más pobres pueden ser rescatados con pensiones no-contributivas (financiadas con el presupuesto estatal), pero este beneficio siempre resulta pequeño para los quintiles tres y cuatro.  Por esto, las bajas densidades de cotización reducen la suficiencia de la pensión total en mayor grado para los quintiles tres y cuatro.

Por otra parte, se encuentra que cuando los afiliados chilenos jóvenes miran hacia adelante y evalúan el riesgo de tener una baja densidad de contribución en el futuro, encuentran que este riesgo alcanza un alto valor en el segundo y tercer quintil de ingreso relativo. Este riesgo es dos veces mayor en el tercer quintil que en el primero o el quinto. 

Al evaluar posibles mecanismos que expliquen de modo general estos resultados, se encuentra uno principal: la obligación de cotizar ha sido víctima de una “fiscalización desigual”, en el sentido de que las autoridades fiscalizan menos  – o nada – la obligación de cotizar en los empleadores de trabajadores de menor ingreso relativo. Respecto a los demás trabajadores, sus empleadores se auto-fiscalizan. Nuestro análisis sugiere que la “fiscalización desigual” sería parte de un equilibrio político de corto plazo. En ese equilibrio la mayor parte de las autoridades descarta u olvida la gran capacidad de la formalización laboral de elevar los salarios en plazos medianos especialmente para aquellos de menor ingreso, vía mayor inversión de los empleadores en capacitación y mayor inversión de los jóvenes en su propia escolaridad.

Aspectos técnicos del estudio:

  • Usa datos de dos Encuestas de Protección Social, cruzados con historias de contribución individuales.
  • Al sacar de la muestra a aquellos individuos con menos de 15 años de cotización, como sucede en los datos administrativos de algunos países OCDE (como España), la estratificación queda oculta.
  • También encuentra evidencia de que el ingreso relativo causa la densidad de contribución (con la técnica de variables instrumentales).

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