30 de abril del 2026
Triple deterioro en las cifras laborales asoma como un nuevo reto del gobierno de Kast
El ministro del Trabajo lamentó el alto desempleo: “Consideramos que es inaceptable”. El estancamiento del crecimiento económico, una baja inversión desde hace años y regulaciones han afectado al mercado laboral.
Fue un marzo que, desde el punto de vista laboral, partió con el pie izquierdo. Multiplicado por tres. En el primer mes de gobierno de José Antonio Kast, la tasa de desocupación fue de 8,9%. Eso ya es complejo, porque aumentó dos décimas en un año y dejó la cifra en 900 mil personas sin trabajo. El segundo problema: la desocupación femenina llegó al 10%, un indicador en dos dígitos que no se veía desde mayo de 2025. Y el tercer deterioro: sumando y restando, la mayoría de los puestos creados fue informal, es decir, sin protección social.
La explicación de fondo fue que el volumen de personas con trabajo o con interés en obtenerlo —la fuerza laboral— creció más rápido que la capacidad de la economía para crear puestos. La economía es un telón de fondo estancado, precisan economistas.
El ministro del Trabajo, Tomás Rau, lamentó las cifras que ayer informó el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) para el trimestre móvil enero-marzo: “Esto no es una situación que podamos naturalizar. Consideramos que es inaceptable”.
“Las cifras son claras y dramáticas”, añadió el ministro de Economía, Daniel Mas: “Son más de 900 mil chilenos que buscan empleo y no lo encuentran”. Y llevó esa crítica al relato político al decir que se debe avanzar en el proyecto de ley de Reconstrucción Nacional: Chile debe elegir entre “el estancamiento o el crecimiento, el aumento del desempleo o la creación de puestos de trabajo, la mediocridad o las oportunidades”.
1. El alto desempleo femenino
La tasa de desocupación femenina llegó al 10% en el trimestre móvil enero-marzo, con un alza de 0,5 puntos porcentuales en 12 meses. Son más de 450 mil mujeres desocupadas, la cifra más alta desde que existe la serie, calcula Carmen Cifuentes, investigadora de CLAPES UC.
El subempleo femenino llegó al 26,1%, máximo desde la pandemia, y el desempleo de larga duración —mujeres que llevan meses buscando sin encontrar— superó el 21%. En el mercado laboral general “la creación de empleo sigue siendo débil”, resume Cifuentes.
Son 51 los meses consecutivos con el desempleo femenino sobre el 8%, recuerda Francisca Jünemann, presidenta ejecutiva de ChileMujeres. “La ley vigente de sala cuna implica un costo alto y directo que afecta a todas, no solo a las madres”, expone. A eso se suma que las madres de niños menores de dos años acumulan una reducción de jornada adicional por el derecho a una hora diaria de alimentación, lo que ha inhibido más su contratación.
“Cada mes que demora en ser aprobado el proyecto de ley de sala cuna es un mes más en que se frustran las posibilidades de empleo de miles de mujeres que están en la cesantía”, sostiene.
2. La informalidad sube
En el último año se destruyeron 33.277 puestos formales y se crearon 78.632 informales. El saldo neto fue positivo en cantidad de ocupados, pero negativo en calidad.
Son “datos realmente malos”, lo califica sin adornos Juan Bravo, director del Observatorio del Contexto Económico (Ocec) de la UDP. El empleo asalariado formal en el sector privado cayó 6% en términos anuales, registro que no se veía desde la pandemia. Para las micro, pequeñas y medianas empresas es la novena caída consecutiva. Bravo lo vincula a una fecha concreta: en abril de 2025 terminó el subsidio al salario mínimo, y desde entonces los puestos en las empresas pequeñas han ido a la baja.
La informalidad subió al 26,5% a nivel nacional. En regiones como el Maule y La Araucanía roza el 35%, advierte Guillermo Riquelme, docente de la Universidad Autónoma. Sostiene que el alza no es un quiebre puntual, sino “la consolidación de una tendencia de deterioro que ya lleva varios años”. Se explica, agrega, por la menor capacidad del mercado para generar empleo asalariado formal en un contexto de baja inversión y caída en exportaciones de sectores clave, “en parte, influida por la incertidumbre geopolítica global”.
3. El nuevo gobierno y los plazos
Eduardo Marín, gerente general de Trabajando.com, comenta que la administración Kast lleva 50 días desde que asumió, “por lo que el trimestre enero-marzo no alcanza a capturar las acciones que el actual gobierno está impulsando”. El plan de Reconstrucción Nacional está aún en etapa de negociaciones, por lo que sus efectos son “más probables hacia el segundo semestre del año en curso”.
El Gobierno incluyó en su proyecto “misceláneo” un incentivo tributario a las remuneraciones, por un costo fiscal de US$ 1.600 millones. Daniela Leitch, economista de CIESUDD, cree que el impacto de esa medida sería “más en el indicador de informalidad que específicamente en la tasa de desempleo”. La propuesta apunta a bajar los costos laborales para incentivar la contratación formal de quienes hoy trabajan como informales, algo que “afecta principalmente a los trabajadores de sueldos más bajos”. En el plano del desempleo directo, podría haber una reducción “acotada” entre las empresas que contratan solo de manera formal, “pero eso también depende de la demanda que ellas tengan y cuánto de esta demanda esté frenada por costos laborales”, dice Leitch.
Ese clima de incertidumbre se refleja en la percepción de los propios trabajadores. El 70% de los trabajadores consultados en una encuesta de Adecco Chile dijo que no tener un empleo estable es el principal temor laboral de 2026. Superó al miedo a ingresos insuficientes (18%) o a no contar con las habilidades que exige el mercado (11%).
Fuente: El Mercurio, Pág 2.

Ing. Comercial y Magíster en Economía Mención Políticas Públicas UC