10 de junio del 2026
Proyección para el cierre del actual período de gobierno
Situación fiscal “más compleja de lo previsto”: Hacienda sincera que se aleja del equilibrio fiscal
El decreto fija llegar a un déficit de 1,5% del PIB en 2030 y ancla la deuda en 45%. Es “realista”, coinciden analistas.
Noventa días después de que el Presidente José Antonio Kast asumiera el poder, el propio mandatario y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, firmaron y enviaron a toma de razón en la Contraloría General de la República el esperado Decreto de Política Fiscal, que guiará la trayectoria de las finanzas públicas durante la actual administración.
Tal como ya lo habían adelantado los especialistas y lo había deslizado ahora último el propio Ejecutivo, el documento marca un giro respecto del compromiso de campaña de lograr un equilibrio entre los ingresos y gastos del fisco hacia 2030. La promesa ahora es avanzar en una senda de reducción del déficit menos ambiciosa.
La trayectoria
El decreto compromete un déficit estructural —medición de largo plazo— estimado de 2,6% del PIB este año y considera una reducción gradual del desequilibrio en los próximos ejercicios (ver gráfico). “Se establece una trayectoria de balance estructural que parte desde un déficit estructural de 2,6 puntos del PIB este año; sigue con 1,8% en 2027, 1,7% en 2028, 1,6% en 2029, para llegar a 1,5% en 2030”, informó Quiroz a la prensa.
También se detalla que el límite prudente de endeudamiento bruto se mantendrá en 45% del PIB, pero admite que en algún mes se pueda superar ese umbral por factores como el tipo de cambio. “Buscamos no pasarlo en ningún minuto, pero a veces hay cosas puntuales que pueden ocurrir”, sinceró.
La arquitectura contable del Estado se basa en dos pilares asociados a la regla fiscal: 1) el equilibrio estructural (de largo plazo) de sus cuentas, y 2) una deuda pública “prudente”. Mantener en orden ambas es virtuoso, porque evita gastar más de lo que ingresa y, con ello, contribuye a la estabilidad de precios y a que el pago por intereses sea más manejable.
Punto de partida
Quiroz indicó que “el punto de partida (heredado de la administración anterior) nos hizo reformular nuestra aspiración inicial de tener un equilibrio el año 2030” y agregó que “la situación fiscal que encontramos al asumir fue más compleja de lo previsto: una Ley de Presupuestos desfinanciada a causa de ingresos sobreestimados y gastos no reconocidos”.
En esa línea, Quiroz complementó que “plantear una meta imposible no sirve porque la gente se da cuenta de que es imposible”.
Ante mayor deterioro del escenario fiscal:
Otra trayectoria para la reducción del déficit
Pese al número deficitario que se mantendrá en el año 2030, el titular de Hacienda vio el vaso medio lleno en el esfuerzo fiscal que se realizará. “Estamos llegando a una situación de un déficit estructural de 1,5%, a la fecha (2030) va a ser algo parecido a un equilibrio primario, donde el Estado cubre todos sus gastos, excepto los intereses”, dijo.
Énfasis en crecimiento
En el Ministerio de Hacienda detallan que el decreto se enmarca en una estrategia integral de política fiscal orientada a compatibilizar la sostenibilidad de las finanzas públicas con la recuperación del crecimiento, sobre la base de cuatro pilares. Enfatizan que el crecimiento económico constituye una condición necesaria para la sostenibilidad de las finanzas públicas, “en tanto una economía que invierte, genera empleo y eleva su capacidad productiva fortalece la base de ingresos sobre la cual se financian las obligaciones del Estado en el tiempo”.
Añaden que a ello se suma la racionalización y el reordenamiento del gasto público, la modernización de la gestión de la participación patrimonial del Estado en las empresas públicas, y una gestión integral de los activos y pasivos del fisco que optimice el uso de los activos.
Metas “realistas”
La economista sénior de LyD, Macarena García, dice que la reducción del déficit depende del punto de partida que se dejó en 2025. “Llegar a 1,5% en 2030 implica una reducción de 0,3% del PIB promedio por año. Es un compromiso realista, dado que considera los menores ingresos del proyecto de Reconstrucción”, asevera la experta. Añade que “lo interesante a destacar es que se comprometió que, en caso de que los ingresos no avancen como se espera, habrá medidas adicionales para alcanzar estas metas”.
“Frente a los masivos incumplimientos de las metas de los últimos cuatro años, al gobierno del Presidente Kast no le quedaba más que fijarse metas realistas que efectivamente pueda cumplir y así retomar la credibilidad de la política fiscal. Es una decisión que me parece correcta”, opina Alejandro Weber, decano de Economía de la U. San Sebastián y exsubsecretario de Hacienda en el segundo gobierno de Sebastián Piñera.
El exsubdirector de Presupuestos y decano de Administración
y Economía de la U. Diego Portales, Mauricio Villena, dice que el decreto sincera una realidad fiscal que “era evidente”. “No debe leerse como una mala señal. En materia fiscal, la credibilidad no se construye con metas voluntaristas, sino con diagnósticos realistas y trayectorias verificables”, agregó.
Rodrigo Montero, decano de Administración de la U. Autónoma, si bien coincide en que el decreto “se trata de un ejercicio de realismo”, cree que “en algún momento vamos a tener que alcanzar la consolidación fiscal”.
Larraín defiende la rebaja corporativa y la invariabilidad
El exministro de Hacienda Felipe Larraín expuso ayer en la comisión del área del Senado sobre el proyecto de ley de Reconstrucción que tramita el Gobierno.
En la instancia, Larraín defendió el corazón de la iniciativa, que se enfoca en cambios tributarios, como la rebaja del impuesto corporativo de 27% a 23% y la reintegración.
Larraín, que también es director de CLAPES UC, argumentó que la reducción del tributo de Primera Categoría recupera el terreno perdido frente a la OCDE, que tiene una tasa promedio de este impuesto similar a la que Chile aspira a llegar con esta reforma. El economista señala que la reintegración plena del sistema de impuesto a la renta pone fin a la discriminación que castiga al capital y el crecimiento local.
Respecto de la invariabilidad tributaria, que también está en el proyecto, sostiene que esta medida crea reglas estables para que la gran inversión se concrete. “Es un costo fiscal hoy, pero parte de un abanico de medidas que apuestan por más crecimiento y, con ello, más ingresos fiscales”, concluyó Larraín.
Fuente: El Mercurio - Cuerpo B, Páginas 1-2.
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MacroeconomíapublicColaboración con Instituciones o Centros UC
Facultad de Economía y Administración UCCentro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales, CLAPES UC
Director del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales (Clapes UC). Doctor en Economía. Universidad de Harvard (EE.UU.). Ingeniero Comercial UC. Exministro de Hacienda. Profesor Titular Facultad de Economía y Administración UC.
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