9 de junio del 2026
El costo de la vida subió 0,2% mensual en mayo, la mitad de las proyecciones del mercado:
Pese a leve IPC de mayo, economistas prevén alta inflación al cierre de 2026
El IPC de mayo registró una variación de 0,2% mensual, por debajo del 0,4% que anticipaban dos encuestas a analistas que realiza el Banco Central. Con ello, la inflación anual bajó desde 4,0% a 3,9%.
Pero el número del Índice de Precios al Consumidor (IPC), informado ayer por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), esconde dos historias. “Detrás de este resultado se observan dinámicas contrapuestas”, advierten desde Estudios Santander: “Una caída significativa en alimentos alivió el registro del mes; por otra, persisten señales de presiones de costos en distintos componentes de la canasta, particularmente en servicios”.
Lo que bajó fue volátil
La principal presión a la baja provino del ítem de alimentos y bebidas no alcohólicas, que cayó 0,8% en el mes. Frutas y verduras frescas retrocedieron 3,8% mensual —por ejemplo, limones (-17,2%) y plátanos (-7,9%)— y el pan anotó una baja adicional. Nicolás Román, profesor de la Universidad de los Andes, explica que el ajuste en el precio del pan refleja una corrección tras haber sobreestimado el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre insumos como fertilizantes y trigo, que representan un 10% del costo del pan.
El problema es que esa naturaleza volátil “podría tener el riesgo de revertirse en los próximos meses, especialmente considerando el aumento reciente en fertilizantes y fletes”, advierte Santander.
En el lado opuesto, los servicios continuaron presionando. Para eso conviene ver una medición llamada IPC sin volátiles; es decir, que excluye sectores más sometidos al vaivén de una estación (como los alimentos). El componente de servicios del IPC sin volátiles avanzó 0,4% mensual y, al excluir indexados (que se fijan a otro), creció 0,8%, “muy por sobre sus patrones estacionales”, según Santander. En su departamento de Estudios lo vincula a “mayores costos asociados al aumento de cotizaciones previsionales y la reducción de la jornada laboral”.
Román agrega otro dato: en mayo entró en vigencia la reducción obligatoria de la jornada de 44 a 42 horas semanales, lo que implica un alza de 5% en el costo laboral por hora. A su juicio, ese mayor costo se trasladará en junio a los gastos comunes en edificios y condominios.
Úrsula Contardo, analista sénior de Renta Fija y Asset Allocation en Principal, ve señales mixtas en la dimensión del indicador subyacente (sin volátiles). Que el IPC sin alimentos ni energía subiera 0,4%, “sugiere cierta inercia inflacionaria en componentes vinculados a los servicios”, como restaurantes y alojamiento.
El año terminaría por encima del 4%
Pese a la moderación de mayo, las proyecciones para el cierre de 2026 apuntan en otra dirección. Juan Ortiz, economista sénior del Ocec-UDP, proyecta que junio registrará una variación de 0,1% mensual, con lo que la inflación anual llegaría a 4,5%, su mayor nivel en el año. Para diciembre mantiene su proyección “en torno a 4,3% anual, con una inflación promedio de 3,9% para el año”. Román estima que “será muy difícil que la inflación llegue a una cifra menor a 4,5% al finalizar el año”, dados los elementos de alza pendientes: tarifas eléctricas y el eventual traspaso del precio de los combustibles. Nathan Pincheira, economista jefe de Fynsa, no descarta una inflación negativa en junio por los Cyber Day, pero para diciembre mantiene su proyección en 4,3%.
La subyacente y el Banco Central
La inflación sin volátiles se ubicó en 3,2% anual, su nivel más bajo desde junio de 2024. CLAPES UC valora que “por segundo mes consecutivo el IPC muestra bajas presiones inflacionarias subyacentes, lo que es compatible con una economía débil y con holguras de capacidad”, y espera que el BC mantenga la tasa, “pero que incorpore con claridad escenarios de recortes en el próximo IPoM si las condiciones macro se siguen deteriorando”.
Pincheira cree que el dato entrega “algo de oxígeno” al Banco Central, que en su última reunión mostró un sesgo algo más contractivo, y que en la reunión del 17 de junio podría dar “una señal menos agresiva, pero todavía resguardándose respecto a los efectos de segunda vuelta del alza de los combustibles”. Por ahora descarta un recorte de tasas. Felipe Ramírez, economista jefe de Coopeuch, coincide: “Si bien es cierto que el dato puntual de mayo es una buena noticia, aún es muy prematuro decir que no habrá riesgos inflacionarios a futuro” (ver nota relacionada).
Fuente: El Mercurio - Cuerpo B, Páginas 1-2.
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