28 de enero del 2026
Montesquieu o Maquiavelo
La política en Chile, entendida como el arte de vivir en comunidad y resolver desacuerdos, arrastra una crisis de legitimidad. La política dejó de ordenar y resolver conflictos de manera eficaz, para entrar en una nueva fase donde su centro de gravedad es el poder.
En clave filosófica, hemos migrado desde Montesquieu a Maquiavelo; de la moderación, los contrapesos y la amistad cívica al duro activismo, a veces cínico, de la confrontación. Un episodio que ilustra bien cómo se legisla hoy y se mueven las piezas de este ajedrez político es el FES.
Primer Acto: al asumir la presidencia Gabriel Boric promete acabar con el CAE y condonar las deudas de los estudiantes en la educación superior. Envía un proyecto de ley con una condonación acotada de las deudas, creando un nuevo instrumento con transferencias públicas para financiar los estudios y un sistema de cobro que bajaría la morosidad y elevaría la recuperación.
Hasta ahí, aplausos. Pero, además, intenta refundar el sistema de financiamiento: a) al prohibir que las instituciones cobren un copago a los estudiantes por aquella parte que no financia el arancel regulado, y b) la recuperación de los aportes se hace con tasas progresivas que podrían superar 3 a 4 veces lo recibido, es decir, un impuesto a los graduados.
Pese a que esa estructura no parece conversar bien con el equilibrio fiscal, logran la aprobación en la Cámara, y hay efusivos abrazos de los ministros Marcel y Cataldo.
Segundo Acto: en el Senado entra en acción el CFA, que pide más simulaciones a la Dipres porque crecen las dudas sobre la viabilidad fiscal. Además, los vientos políticos soplan en otra dirección y el Gobierno sufre una fuerte derrota en la reciente elección presidencial. Hay desconcierto y se replantea la estrategia.
Tercer Acto: en una decisión que deja atónitos a muchos, el Ejecutivo anuncia que repondrá el copago -ceden su primera bandera- y que se bajará radicalmente el impuesto al graduado. Incluso se declara que el FES podría convertirse en un crédito a tasa fija al 4%, cediendo así su segunda bandera. Estamos de salida y lo importante es tomarse una foto con la rúbrica: cumplimos la promesa de poner fin al CAE y condonar las deudas. Machiavelo en su máxima expresión.
El cuarto actos está escribiendo, pero el borrador insinúa que la oposición actual se inclinaría más por el Príncipe, obra magna del pensador florentino: «Nosotros tenemos el timón. Sabemos que el CAE es malo, pero podremos convivir con él». Lo clave es dar muerte al FES, que lleva el sello del Frente Amplio.
Moraleja: En política las buenas intenciones no bastan. La política es el arte de conservar el poder; el criterio no siempre se guía por lo bueno, sino por lo eficaz. El conflicto no se elimina; se administra.
Fuente: La Segunda, Página 11.

Ingeniero Comercial UC y Master of Arts de la Universidad de Chicago, EE.UU.