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Las interrogantes que abre la baja producción de cobre

24 de julio del 2026


Las interrogantes que abre la baja producción de cobre

ACTIVIDAD RETROCEDIÓ 10,6% EN JUNIO:

Las interrogantes que abre la baja producción de cobre

  • Mientras el metal cotiza a niveles históricos, la generación de mineral cae y el valor bruto de las exportaciones podría significar una merma entre US$ 4.900 millones y US$ 5.400 milliones

Las faenas en Chile no han sabido aprovechar en toda su magnitud los históricos precios del cobre registrados en la Bolsa de Metales de Londres. Y es que según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el indice de Producción Minera (IPMin) se desplomó 10,6% en junio, la mayor caída del año; menor extracción y procesamiento que, de acuerdo con cifras de la Corporación Chilena del Cobre (Cochilco), significaría una merma de 8,8% respecto al mismo período de 2025. 

En lo que va de 2026, el INE informa que Codelco redujo su producción en 64 mil toneladas, mientras que el sector privado lo hizo en 134 mil toneladas. Cochilco, en tanto, proyecta un cierre de año con un retroceso general cercano al 2%. 

Pero ¿cuáles serían las razones de esta caída en la producción? Para los expertos, la baja responde a una combinación de factores coyunturales y estructurales. Sin embargo, el elemento común -recalcan- es una inversión insuficiente y tardía para sostener la capacidad productiva.

Una base debilitada

A juicio de Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de la consultora Plusmining, esta situación es el resultado de "vulnerabilidades acumuladas" durante años producto de la postergación de proyectos de continuidad operacional, desarrollo de minas, exploración, mantenimiento y reposición de equipos.

Lo anterior obedeció -recalca- tanto a incertidumbre regulatoria y política como a la disciplina financiera posterior al último superciclo y, más recientemente, a los efectos de la pandemia. "Sobre esa base ya debilitada, se han sumado menores leyes, problemas operacionales, restricciones hídricas, fallas de equipos, mantenimientos y eventos específicos en grandes faenas", añade. 

La producción acumulada a mayo fue de aproximadamente 2 millones de toneladas, etc es, cerca de 196 mil toneladas menos que en igual período de 2025, por lo que Guajardo estima que, "valorada al precio promedio proyectado por Cochilco o al precio actual, esa diferencia equivale a entre US$2.400 millones y US$2.600 millones de potencial exportador bruto solamente durante los primeros cinco meses". Y advierte que si el año terminara con una pérdida del orden de 400 mil toneladas respecto de un escenario productivo normal, el menor valor bruto de las exportaciones de cobre podría situarse entre US$4.900 millones y US$ 5.400 millones. 

Eso sí, el ejecutivo afirma que el efecto fiscal sería más difícil de precisar porque depende de qué empresas pierden producción, sus costos, la tributación efectiva y cuánto corresponde a Codelco. "Como orden de magnitud, una merma de 400 mil toneladas, con los precios actuales, podría representar entre US$600 millones y US$ 1.200 millones menos de recaudación, royalty y aportes de Codelco. No es una estimación fiscal oficial, pero permite dimensionar el problema", asegura, precisando que a lo anterior también se deben agregar los efectos indirectos sobre proveedores, empleo, inversión, transporte y actividad regional. 

Mayor valor en cada tonelada

Para Hernán de Solminihac, exministro de Minería y Obras Públicas y miembro del comité ejecutivo CLAPES UC, la disminución de las leyes de mineral sería un factor preponderante en esta merma productiva, con un impacto estructural muy relevante, puesto que obliga a mover y procesar mucho más material para obtener la misma cantidad de cobre fino, aumentando los costos de energía, agua, insumos y equipos. Sin embargo, subraya que "las caídas de producción de un año determinado también responden a factores operacionales y de ejecución de proyectos. El desafío no es solo producir más cobre, sino producirlo con mayor productividad y menores costos”.

Dicho lo anterior, De Solminihac explica que los efectos de la baja ley pueden compensarse mediante inversiones oportunas, innovación, automatización, mejores procesos y nuevos proyectos. "El problema surge cuando la ejecución de esas inversiones no logra acompañar el deterioro natural de los yacimientos", recalca. 

Por último, el exministro hace hincapié en que el desafío no debe medirse únicamente en volumen y que el objetivo estratégico debe centrarse en "mejorar la productividad, reduciendo costos y fortaleciendo la competitividad. Esa combinación permitirá elevar las utilidades de las empresas y, al mismo tiempo, incrementar el aporte de la minería al Estado mediante impuestos, royalty y excedentes de Codelco".

Es pronto para hablar de un cambio de tendencia 

En opinión de la economista Daniela Desormeaux, socia de Signumbox Inteligencia de Mercado, aunque los ritmos de producción nacional mantienen una tendencia decreciente, el comportamiento entre compañías es heterogéneo. "Existen operaciones donde mejoras en el procesamiento y en la eficiencia operacional han permitido compensar parcialmente estos efectos", dice. Y no obstante añade que "es muy pronto para hablar de un cambio de tendencia" admite que "estos resultados podrían estar anticipando una estabilización gradual en algunas faenas”.

Desormeaux coincide con De Solminihac y precisa que dos tercios de la disminución productiva registrada este año responden a factores geológicos, como menores leyes y una mayor complejidad del mineral; mientras que el tercio restante se debería a factores operacionales. "Hoy, la mayor parte de las inversiones son proyectos brownfield (iniciativas sobre operaciones que ya existen), cuyo objetivo es mantener los niveles de producción más que aumentarla (...). Por eso, más que la pérdida puntual de producción de este año, lo que importa es la capacidad que tenga el país para recuperar y sostener sus niveles de producción en los próximos años", indica. 

Entre las medidas más urgentes para revertir esta tendencia en el sector minero, la economista menciona que, en el corto plazo, se debe recuperar la capacidad productiva

en las operaciones existentes. Mientras que, a futuro, apunta a "reimpulsar la exploración minera. (...) Chile sigue teniendo un potencial geológico, pero este potencial debe transformarse en nuevos proyectos. Y eso cobra aún más relevancia con el ciclo de precios favorables que estamos viendo". La especialista por último recalca que es necesario avanzar hacia una minería más integrada; es decir, generar "sinergias" entre operaciones mediante infraestructura compartida como plantas desaladoras, sistemas de impulsión de agua, líneas de transmisión, puertos, caminos y plantas de procesamientos. 

Efecto en las exportaciones 

José Tomás Morel, encargado de Estudios del Consejo Minero, menciona que, más que mirar la situación como un hecho coyuntural, "debemos entenderla como una señal de alerta". Sobre este respecto, argumenta que Chile cuenta con una cartera de proyectos de clase mundial y que sigue siendo un país altamente atractivo para invertir. El desafío -manifiesta- es "generar las condiciones para que esas inversiones se materialicen y se traduzcan en una nueva producción”.

Sobre el fenómeno de baja ley mencionado por los analistas, Morel detalla que responde a una tendencia propia de una industria madura, que ha explotado durante décadas yacimientos de clase mundial. De hecho, recuerda que existen yacimientos centenarios como Chuquicamata o El Teniente. 

Y aun cuando asegura que no existe una cifra única, "lo que sí sabemos es que una menor producción limita la recaudación fiscal y disminuye el impacto positivo que la minería genera sobre la actividad económica y el empleo”.

Morel concluye que se deben entregar certezas a los inversionistas sobre las reglas para la explotación minera y contar con un sistema de permisos más eficiente y predecible. Junto con ello, sostiene que es fundamental fortalecer la competitividad de los sectores que sostienen productivamente a la actividad minera, como el capital humano, la energía y la infraestructura.

Autor en mención: Hernán de Solminihac

Fuente: El Mercurio - Portada, Suplementos.

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Hernán de Solminihac

Ing. Civil UC. MSc. y Ph.D. U. de Texas (EE.UU.). Exministro de Minería y Obras Públicas. Profesor Titular Facultad de Ingeniería UC

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