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Hay que buscar para encontrar

26 de abril del 2026


Hay que buscar para encontrar

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Hace algunos días, la ministra de Salud dio a conocer los resultados de un censo que identificó a mil personas que permanecían en recintos hospitalarios públicos pese a haber recibido ya el alta administrativa. Estos pacientes completaron los tratamientos y cirugías que motivaron su ingreso, pero no han sido derivados a sus domicilios o centros de acogida por razones exclusivamente administrativas. A este cuadro se suma la información entregada por el Servicio de Salud de Los Ríos, que reporta 60 pacientes con una estadía promedio de 500 días en hospitales de la región, uno de los cuales lleva más de diez años internado.

En términos financieros, el valor alternativo de esa capacidad subutilizada se aproxima a los US$700 millones.

Las razones por las que un paciente no recibe el alta efectiva una vez concluido su tratamiento son diversas. En primer lugar, muchos hogares no cuentan con las condiciones necesarias para el cuidado postoperatorio o posthospitalario: hay quienes no pueden valerse por sí mismos, requieren asistencia para alimentarse o necesitan atenciones propias de una convalecencia prolongada. En otros casos, el problema radica en la ausencia de familiares que puedan o estén dispuestos a asumir ese rol, situación cada vez más frecuente en Chile debido al envejecimiento de la población y al creciente aislamiento social que afecta a los adultos mayores. La carga que estas tareas representan para familiares y cuidadores no remunerados se ha estimado como millonaria.

En este contexto, si bien es posible avanzar en medidas netamente administrativas —como el traslado de pacientes a sus domicilios en vehículos de los servicios de salud—, resulta indispensable buscar alternativas de mayor alcance. La más relevante es la derivación a recintos sociosanitarios: establecimientos de baja complejidad y cuidados mínimos que permiten al paciente completar su ciclo de recuperación tras el alta hospitalaria. Este modelo, ampliamente desarrollado en varios países europeos, no cuenta aún con un equivalente en Chile, lo que representa una oportunidad concreta para impulsarlo, incluso con financiamiento de los propios servicios de salud. De acuerdo a lo señalado, existe incluso la posibilidad que hospitales obsoletos y no recuperables desde la perspectiva de la tecnología moderna, se transformen en los recintos sociosanitarios descritos.

La adopción de esta vía generaría un ahorro del orden del 70% respecto al costo del día cama hospitalario, liberando capacidad para atender a más pacientes.

Otra alternativa de gran potencial es la hospitalización domiciliaria. La evidencia nacional e internacional demuestra que, para casos debidamente calificados, esta modalidad ofrece una calidad de atención comparable a la hospitalización tradicional, con bajas tasas de reingreso y alta satisfacción de los usuarios. Algunos hospitales chilenos ya han implementado este modelo con cargo a sus propios presupuestos; sin embargo, es urgente acelerar el proceso de acreditación sanitaria por parte de las SEREMI para garantizar estándares de seguridad y calidad. Asimismo, se requiere un mecanismo de financiamiento específico, independiente del presupuesto global del hospital y sujeto a auditoría, que permita escalar esta iniciativa de forma sostenible. Por su parte, FONASA podría realizar licitaciones públicas para este tipo de servicios. En conjunto, estas medidas podrían equivaler a disponer de al menos tres nuevos hospitales sin necesidad de construir ninguno.

Finalmente, la lógica que subyace a estos datos podría extenderse a otros escenarios clínicos. Por ejemplo, pacientes que permanecen hospitalizados uno o dos días para resolver una cirugía programada podrían realizar tanto el preoperatorio como la recuperación en casa. Lo mismo aplica a quienes, tras una infección respiratoria invernal, quedan temporalmente dependientes de oxigenoterapia, tratamiento que puede administrarse sin dificultad en el domicilio. Un tercer caso son los pacientes en recuperación por accidente vascular cerebral, quienes en muchas veces pueden llevar a cabo una parte significativa de su rehabilitación fuera del hospital.

Chile presenta una disponibilidad de camas hospitalarias muy inferior a los estándares internacionales. Si se lograra reducir la estadía promedio tan solo un día —de 6,2 a 5,2 días—, el sistema ganaría 5.910 cupos adicionales sin levantar un solo nuevo recinto. Eso equivale a 18 hospitales de 300 camas. Tenemos las herramientas para hacerlo. ¿Qué esperamos?

Jaime Mañalich es exministro de Salud y actualmente se desempeña en CLAPES UC.

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Autor: Jaime Mañalich



Fuente: The Clinic

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Salud
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Jaime Mañalich

Médico Cirujano, especialista en Medicina Interna de la U. de Chile. MSc en Epidemiología Clínica por la Universidad McMaster de Canadá. Académico del Departamento de Administración UC. Ministro de Salud en dos períodos (2010-2014 / 2019-2020).

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