6 de julio del 2026
La densidad promedio de cotizaciones de las nuevas pensionadas no crece desde 2023:
Nivel de ahorro de jubiladas se debilita y la brecha con hombres escala a nuevo máximo
Desde el año pasado, las mujeres se están jubilando con cada vez menos cotizaciones acumuladas. En marzo, los hombres acumularon aportes un 19% más altos, la mayor diferencia observada en los registros de la Superintendencia de Pensiones.
El deterioro progresivo del mercado laboral no solo golpea en los ingresos mensuales de los hogares, sino que también está mostrando impactos negativos en el ahorro de la población. Según las estadísticas de la Superintendencia de Pensiones, la cantidad de aportes acumulados por las personas que se han pensionado se ha venido debilitando desde mediados de 2024.
En el caso de los hombres, los datos a marzo recién pasado dan cuenta de que los nuevos pensionados se jubilaron con una densidad de cotizaciones del 65%. Es decir, contribuyeron a su cuenta de ahorro individual un 65% de los meses desde que se afiliaron al sistema. Se trata de un nivel en línea con los promedios observados desde 2022, y ligeramente superior a lo observado antes del covid-19.
La situación de las mujeres es distinta. Los datos dan cuenta de una densidad promedio de 46% en el mes de marzo, el nivel más bajo desde mayo de 2020, y se puede observar que el indicador viene mostrando retrocesos sucesivos en su comparación interanual desde hace al menos dos años (ver gráfico). De hecho, la densidad de cotizaciones de las nuevas pensionadas no ha tenido una variación positiva en doce meses desde finales de 2023, y desde enero de 2025 no ha dejado de disminuir, aumentando la magnitud de los retrocesos.
En este escenario, la brecha de ahorros entre mujeres y hombres se agudizó. Con los datos de marzo, los pensionados hombres jubilaron con una densidad de ahorro mayor en 19 puntos porcentuales a las mujeres (65% contra 46%), lo que en la práctica es la mayor brecha observada en los registros de la Superintendencia, que reconstruyen las trayectorias de ahorro hasta finales de 2016.
Distancia histórica y estructural
De acuerdo a Daniela Leitch, directora ejecutiva del CIES-UDD —donde mes a mes procesan estos datos—, “las razones por las cuales esto podría estar ocurriendo pueden ser muchas y no necesariamente esto es atribuible a una sola, pero claramente indica que las mujeres que han ido jubilando, lo están haciendo con cada vez menor densidad y eso representa un problema en materia previsional. Implica que, en igualdad de condiciones, tienen menores pensiones autofinanciadas y, por lo tanto, menos recursos para sustentarse en una vejez que además es más larga para las mujeres”.
Si bien la brecha observada en marzo da cuenta de un nivel inédito en los registros, la distancia entre hombres y mujeres se ha mantenido históricamente cerca de un 16%. El bajo nivel de ahorro de las mujeres puede significar un problema adicional para esta generación de jubiladas, que también ven reflejado en su pensión el efecto de los sucesivos retiros de ahorro previsional ocurridos durante la pandemia.
Este fenómeno responde a causas estructurales. “Refleja principalmente trayectorias laborales más discontinuas e inestables (...). Tenemos menor participación laboral, enfrentamos más interrupciones asociadas a responsabilidades de cuidado y presentamos mayores dificultades para acceder y mantenernos en empleos formales”, resume Carmen Cifuentes, investigadora de CLAPES UC. En parte, agrega la directora de Evidencia de Pivotes, Soledad Hormazábal, esto se agudiza por una segregación ocupacional, donde las mujeres suelen concentrarse en empleos de sectores como trabajo doméstico, enseñanza y salud, sectores marcados por una dinámica más informal.
Hormazábal añade que en el deterioro más reciente del ahorro femenino se pueden observar secuelas de la pandemia, relacionadas con que “el retiro de la fuerza de trabajo femenina fue muy dañino, más que los hombres”. Remarca que los datos son coherentes con reportes de la OCDE, donde se indica que si bien la participación femenina en el mercado laboral ha aumentado, la calidad de los empleos se ha debilitado en el mismo período. “Es decir, entran más mujeres a buscar trabajo, pero con más dificultad para conseguirlo y en peores condiciones, lo que se traduce directamente en menor densidad de cotización al momento de jubilarse”, explica.
El efecto de la reforma
Los nuevos beneficios de la reforma de pensiones empezaron a regir en enero de este año, e incorporan un incentivo relevante al ahorro. Los pensionados pueden acceder a un aporte de 0,1 UF por cada año de cotizaciones acumuladas, siempre que las mujeres registren un mínimo de 10 años de ahorro, y 20 en el caso de los hombres.
Si bien este estímulo todavía no exhibe un cambio de tendencia en el nivel de ahorro de las nuevas pensionadas, los expertos creen que debería contribuir positivamente a futuro, si es que se corrigen desigualdades de base en el mercado laboral.
Fuente: El Mercurio - Cuerpo B, Página 3.

Ing. Comercial y Magíster en Economía Mención Políticas Públicas UC