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El EMI proyecta que la deuda pública chilena superará el “límite prudente” en 2028

15 de abril del 2026


El EMI proyecta que la deuda pública chilena superará el “límite prudente” en 2028

El EMI proyecta que la deuda pública chilena superará el “límite prudente” en 2028 

La entidad prevé que la cifra será más del 45% del PIB, aunque no están incorporados en estos cálculos los planes fiscales que el gobierno de Kast ha anunciado.  

Unos números incluidos en la vasta base de datos del actualizado set de proyecciones del Fondo Monetario Internacional (EMI) para Chile muestran que los riesgos que entidades como el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) han le- vantado sobre la deuda pública podrían materializarse: en 2028, según la institución multilateral, la deuda bruta del fisco chileno per- forará el límite considerado “prudente” de 45% del PIB. Al cierre de 2025 estaba en 41,7%, según la in- formación preliminar de la Direc- ción de Presupuestos (Dipres).

Según las proyecciones del FMI, en 2028 la deuda llegará al 45,5% del PIB. Y seguiría subiendo hasta 49,2% en 2031. Se trata de expectativas basadas en una serie de supuestos, incluido un PIB que incluso crece algo más que lo previsto por ahora por el mercado. Tampoco hay elementos del plan económico o fiscal del actual gobierno que pudieran haberse introducido en el cálculo del FMI.

Con todo, la principal condición que explicaría que el límite de la deuda bruta sea superado es que los déficits fiscales se mantendrían más abultados que lo que prevé la Dipres: el FMI proyecta un déficit de 2,0% del PIB en 2030, mientras que Hacienda —con base solo en gastos ya comprometidos, sin considerar gastos probables— lo sitúa en 1,2%, según el informe elaborado en el gobierno anterior.

Hay otros elementos de preocupación para el CFA, como las llamadas transacciones “bajo la línea” —como la capitalización de empresas públicas o la compra de cartera del CAE— y el bajo nivel de ahorros del Estado.

La prudencia

En su glosario, el CFA indica que “el nivel prudente de deuda corresponde a un valor para la deuda pública como porcentaje del PIB, que asegura con una alta probabilidad la sostenibilidad de las finanzas públicas en el tiempo”. El 45% se asignó a partir de recomendaciones que apuntan a que, sobre ese nivel, el servicio de la deuda pública podría complicarse. De hecho, las agencias crediticias han comentado que miran este indicador como uno de los más importantes para definir la clasificación de riesgo de Chile.

Además, cada gobierno debe orientarse con la regla fiscal. Desde 2022 que esa regla es dual, porque a la meta del balance fiscal se suma el límite prudencial de la deuda bruta.

La serie del FMI corresponde a la categoría de “gobierno general”, que incluye gobierno central y local, mientras que la regla fiscal chilena aplica al Gobierno Central. En la práctica, ambas mediciones coinciden año a año.

Exigencias difíciles

“El ajuste que está planteando el Gobierno es tremendamente exigente en términos de eliminar un déficit, que está en torno a 3% del PIB, en un período de cuatro años. Tiene una baja probabilidad de logro esa meta”, dice Cecilia Cifuentes, economista de ESE Business School. Recuerda que son pocos los países que en cuatro años logran eliminar déficits de esa magnitud. Con todo, considera que al menos ahora “sí hay mayor voluntad de lograr esas metas de lo que hubo en los gobiernos anteriores”.

¿Es ineludible que Chile supere el límite? “No es inevitable”, indica la economista Soledad Hormazábal. “Uno de los factores de crecimiento de la ratio de deuda pública es el crecimiento económico. Si el país logra crecer a una tasa mayor que la tasa de interés que paga por su deuda —lo que en términos simples se conoce como que r-g sea menor que cero—, la ratio deuda/PIB tiende a estabilizarse e incluso a disminuir. Por eso, el crecimiento es fundamental no solo para aumentar ingresos fiscales, sino también para asegurar la sostenibilidad de la deuda”, dice.

En 2007, la deuda bruta era apenas 3,9% del PIB. En 2015 ya había subido a 17,4%. En 2020, con la pandemia, avanzó al 32,4%.

Como han advertido especialistas, la deuda como porcentaje del PIB puede subir sin que el Gobierno emita un peso adicional: la depreciación del tipo de cambio encarece la deuda en moneda extranjera (35% del total), la inflación eleva la deuda indexada a UF (28,6% del stock) y un PIB que crece menos comprime el denominador de la ratio.

“El actual gobierno debe definir cómo aumentará los ingresos fiscales y, de esta manera, cómo contribuirá a la sostenibilidad del gasto estatal que el país debe realizar para dar soporte no solo a los derechos sociales, sino también para garantizar los procesos de innovación y modernización productiva que Chile requiere”, opina Marcela Vera, economista de la Usach.

Chile bajará en el ranking de PIB per cápita

Para este año, el producto interno bruto (PIB) por habitante en Chile superará los US$ 31 mil, de acuerdo con el Panorama Económico Mundial de abril de 2026 del Fondo Monetario Internacional (FMI). Es el cuarto mayor en América Latina y el Caribe. Más arriba están Guyana (beneficiado por su reciente explotación de petróleo), Panamá y Uruguay. Sin embargo, en 2028 será Trinidad y Tobago, por escaso margen, el país que avanzará sobre Chile.

“Chile ha seguido aumentando su PIB per cápita incluso en un contexto muy desafiante, marcado por un fuerte shock migratorio que elevó significativamente la población. Eso, por definición, tiende a moderar el crecimiento del PIB per cápita, por lo que el hecho de que igualmente haya seguido subiendo es una señal positiva”, indica Soledad Hormazábal, investigadora de Horizontal. “Más que el ranking relativo dentro de la región, lo verdaderamente importante es la trayectoria de crecimiento. Un país puede retroceder en el ranking aun creciendo de forma sólida si otros experimentan shocks extraordinarios —como es el caso de Guyana con el petróleo— o avanzar posiciones en un contexto de estancamiento regional”, agrega.

El único camino para subir en el ranking “es que la economía chilena crezca a tasas mayores, y si queremos alcanzar ese objetivo al 2030, no basta con crecer al 3%: necesitamos crecer en promedio 4% anual”, opina Hermann González, de CLAPES UC.

Para Marcela Vera, académica de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago, “la posición en el ranking estará marcada por el desempeño de Chile respecto de los procesos de industrialización que necesita para que, a partir de sus propias materias primas, pueda generar valor agregado en su producción y, de esta manera, aumentar sustantivamente la productividad de los factores, impulsando así el crecimiento económico de nuestro país”.

Autor en mención: Hermann González



Fuente: El Mercurio, Pág 2.

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Macroeconomía
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Hermann González

Ing. Comercial y Magíster en Economía UC.

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