2 de julio del 2026
El desempleo joven se agudiza y revive el debate por subsidios, capacitación y costos de contratación
La tasa de desocupación nacional escaló a 9,4% en el trimestre marzo-mayo, su mayor nivel en cinco años. Y los trabajadores entre 25 y 34 años se llevaron una de las peores partes.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) analizados por el Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC UDP), la cantidad de desempleados en ese tramo de edad subieron de 283.165 a 302.561 en 12 meses, lo que representa cerca de 19.400 personas adicionales buscando trabajo.
La contracara fue que el número de ocupados disminuyó desde 2,35 millones a 2,27 millones, una pérdida de 80.495 plazas laborales.
Como resultado, la desocupación de quienes tienen entre 25 y 34 años saltó desde 10,7% a 11,8%, su peak desde marzo-mayo de 2021, cuando el país intentaba dejar atrás los efectos de la pandemia.
Y este deterioro se refleja en más desempleo ilustrado. Decidor, los desocupados con educación superior completa de la citada edad aumentaron en más de 21.600 en un año para llegar a 158.243.
Al mismo tiempo, el empleo en este segmento cayó en más de 37 mil, elevando la tasa de desempleo desde 10% a 11,7%.
Las cifras también muestran diferencias por género. En el caso de los hombres de entre 25 y 34 años, la desocupación pasó desde 10,1% a 11,4%, mientras que entre las mujeres de 11,5% a 12,2%.
El escenario en las pequeñas empresas
Otro indicador que da cuenta del complejo escenario laboral es el comportamiento del empleo asalariado formal en las MiPYME.
Entre los trabajadores de 25 a 34 años se perdieron 61.087 puestos formales en 12 meses, equivalente a una caída de 7,8%, la mayor entre todos los grupos etarios.
En cambio, entre los trabajadores de 15 a 24 años la disminución fue de 5,3%, mientras que en el tramo de 35 a 49 años fue de 3,4% y entre los mayores de 50 años llegó a 3,3%.
Un grupo al que se le suma otro en estado crítico: las personas entre 15 y 24 años. Aquí, la tasa de desempleo se ubicó en 24,6%, la más alta desde noviembre 2020- enero 2021.
Factores estructurales
El delicado escenario responde a una combinación de factores coyunturales y estructurales, según coinciden en plantear distintos analistas dedicados a estudiar el mercado laboral.
A juicio del director del OCEC UDP, Juan Bravo, las dificultades de inserción juvenil están relacionadas con el diseño de algunas políticas laborales.
En ese sentido, sostuvo que la evidencia muestra que el actual sistema de indemnización por años de servicio termina afectando especialmente la empleabilidad de los trabajadores de menor edad.
¿La razón? Cuando las empresas enfrentan procesos de ajuste, suelen desvincular primero a los más nuevos, puesto que el costo de despido es inferior.
Y, en esa línea de un mayor costo laboral, advierte que el peso también recae con más fuerza sobre trabajadores sin experiencia y de menor productividad inicial.
Junto con recordar que estos niveles de desocupación juvenil no se observaban cifras de desempleo juvenil de esta magnitud desde la pandemia, el investigador del Instituto de Políticas Económicas de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello, Benjamín Villena, enfatiza que el problema no tiene una solución única.
"No hay una píldora mágica", grafica, y agrega que será necesario combinar distintas políticas para revertir la situación.
El economista explicó que una de las principales barreras para quienes recién ingresan al mercado laboral es la falta de experiencia. "Nadie le da la oportunidad a los jóvenes. Todos están pidiendo experiencia laboral y uno se pregunta cómo se gana experiencia si no es con un empleo", comentó.
Dado lo anterior, argumentó que el mayor desafío es precisamente ayudar a los jóvenes a superar ese "primer peldaño" de su carrera laboral.
En esa lógica, planteó que instrumentos como subsidios a la contratación, modalidades de trabajo más adaptables y una mejor orientación de la capacitación hacia las ocupaciones con mayor demanda podrían facilitar la inserción.
Para la economista e investigadora de CLAPES UC, Carmen Cifuentes, el deterioro del mercado laboral de los jóvenes responde, en primer lugar, a un escenario económico que ha debilitado la creación de empleo.
Así, explicó que la escasa generación de puestos de trabajo es, además, predominantemente informal, lo que refleja que las empresas han frenado sus contrataciones en medio de la desaceleración de la actividad, la menor inversión y un contexto de mayor incertidumbre.
Cifuentes también apuntó a un componente estructural: un creciente desfase entre las habilidades que entrega el sistema educativo y las que hoy demandan las empresas, lo que dificulta la inserción de los profesionales jóvenes.
En ese contexto, expuso que una de las claves es fortalecer los vínculos entre la formación técnica y el mundo laboral mediante prácticas tempranas y programas que permitan adquirir experiencia antes del egreso, reduciendo así una de las principales barreras de entrada al empleo formal.
Fuente: Diario Financiero, Página 7.
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Ing. Comercial y Magíster en Economía Mención Políticas Públicas UC