19 de mayo del 2026
Cifras podrían presionar aprobación en sala del proyecto de Reconstrucción el miércoles
Economistas ven difícil que la actividad pueda crecer en torno a 2% en 2026
A prácticamente dos días de votarse en sala el proyecto de Reconstrucción con que el gobierno de José Antonio Kast busca impulsar la actividad, ayer se conocieron las cifras económicas residuales correspondientes a los últimos meses del gobierno anterior, las que parecieran ponerle presión a la iniciativa de la actual administración en el Congreso.
Durante el primer trimestre el PIB registró una contracción anual de 0,5%, incidiendo la caída en la actividad de los sectores agropecuario-silvícola y la pesca, debido a menores desembarques, y bajas en la producción minera y manufacturera. En demanda interna, se desaceleró la inversión en capital fijo y subió el consumo de los hogares, de acuerdo con el reporte publicado por el Banco Central.
Los resultados dan cuenta de una corrección a la baja respecto de la estimación preliminar del Imacec trimestral que reflejaba un descenso anual de 0,3%, luego que se actualizaran los indicadores de coyuntura. “Las cifras muestran una contracción de la actividad económica mayor a la que anticipaban los Imacec y confirman un escenario de estancamiento que se arrastra desde inicios de 2025”, dice Hermann González, coordinador del área macroeconómica del centro de estudios CLAPES UC. No es algo solo del primer trimestre, sino que “la economía presenta una debilidad crónica”, afirma.
“Es el último trimestre del gobierno anterior que heredamos, el peor trimestre desde la crisis subprime (PIB cayó 2,3% el primer cuarto de 2009)... Ese es el país que recibimos y por eso, más que nunca, necesitamos recuperar el crecimiento”, dijo el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en declaraciones en el Congreso en Valparaíso, donde participaba en la tramitación del proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social.
Al analizar las cifras, el economista de CLAPES UC señala que si bien la caída en el primer trimestre se explica principalmente por el retroceso interanual de 4,9% de las exportaciones, por otro lado se evidencia una desaceleración de la demanda interna e incluso la inversión en construcción y obras cae en términos interanuales (en -0,9%).
A nivel de sectores, los que más retroceden son los vinculados a recursos naturales: actividad agropecuaria silvícola -5,4%; pesca -18,6%; minería -3,1%, a causa de menores leyes del mineral, factores climáticos adversos y labores de mantención, e industria manufacturera -2,0%, a causa de una menor elaboración de alimentos, detalla el informe.
En opinión del economista, este primer trimestre pone muy cuesta arriba el crecimiento del año. Prevé un repunte del crecimiento para los próximos trimestres, pero incluso con una expansión en torno a 3% en el segundo semestre, su apreciación es que no será posible crecer 2%.
“Solo podemos apostar a que el desvío del 2% no sea muy significativo, lo cual requiere por un lado, un término rápido de la guerra en Medio Oriente y un restablecimiento ágil del flujo de embarcaciones por el estrecho de Ormuz. Y por otro lado, un escenario interno en que se comiencen a ver los efectos de las medidas administrativas para acelerar la inversión”, remarca González.
Para el segundo trimestre, el economista jefe de Credicorp Capital, Samuel Carrasco, proyecta una expansión del PIB levemente por sobre el 1% y un crecimiento de 1,7% para el año, afectado por el débil inicio de 2026; altas bases de comparación para abril-junio y un escenario externo más incierto, con elevado precio del petróleo que presiona la inflación y el ingreso de los hogares.
A juicio de Rodrigo Montero, decano de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma, la estimación de un crecimiento de 2% que tiene para este año el Banco Central “suena ambiciosa”, dado el punto de partida, y eso asumiendo que el escenario externo no se deteriora más, algo que —dice— no puede darse por garantizado.
“Técnicamente aún no hay recesión, pero la descripción real es la de una economía contraída, con escaso margen de maniobra y alta vulnerabilidad ante cualquier nuevo shock externo”, sostiene el decano. Desde su perspectiva, el desafío de política económica es calibrar cómo reactivar en el corto plazo, sin fragilizar aún más las finanzas públicas, un equilibrio estrecho que ve políticamente complejo.
Cecilia Cifuentes, directora del Centro de Estudios – CEF del ESE Bisiness School de la Universidad de los Andes, señaló que “con este resultado se hace más difícil crecer 2% este año, pero no creo que sea imposible. Depende más de cuándo se resuelva el conflicto con Irán y esa será una variable bien relevante, principalmente por el impacto que puede tener en las expectativas si el conflicto se resuelve relativamente pronto. Hay una chance de que el crecimiento pueda ser 2%, pero se aleja la posibilidad”. Destaca como otro factor relevante lo que ocurra con la aprobación del proyecto de Ley de Reconstrucción, también por el impacto que tendría en las expectativas el que la propuesta legal se apruebe relativamente rápido y con cuántos cambios y votos se logra aprobar.
La lectura de analistas del Banco Santander es que las cifras apuntan a una economía más débil de lo anticipado, con un deterioro que sigue concentrándose en sectores asociados a la oferta y al comercio exterior, más que a una caída generalizada de la demanda interna. En su informe hacen hincapié en que los resultados corresponden mayormente a un período previo al conflicto en Medio Oriente y a la escalada de precios internacionales. Prevén que el aumento de la inflación podría afectar la dinámica del consumo privado mediante una erosión de los salarios reales, en contraste con las perspectivas para la inversión en grandes proyectos que, indican, siguen relativamente favorables, apoyadas por la incorporación de nuevas iniciativas al catastro de proyectos de inversión de la CBC.
El reporte del Banco Central sobre la balanza de pagos muestra por segundo trimestre consecutivo un superávit en cuenta corriente, de US$ 1.269 millones en octubre-diciembre de 2025 y US$ 1.883 millones en los primeros tres meses del año, acumulando en doce meses un déficit de 0,6% del PIB. Evolución que refleja el efecto del superávit comercial que, dice el economista de CLAPES UC, a su vez es una combinación de positivos precios de exportaciones y una débil demanda interna.
Fuente: El Mercurio - Cuerpo B, Página 1.
