29 de septiembre del 2026
CLAPES UC explica los riesgos de la advertencia de Trump: “Chile puede seguir importando petróleo, pero probablemente tendrá que hacerlo a precios más altos”
Este jueves 1°, Enap debe informar sobre los nuevos precios de las bencinas y diésel, y todo hace prever que habrá un aumento porque las últimas tres semanas de referencia, el barril de crudo sobrepasó por varios días los US$100. Al ya conocido conflicto en el Estrecho de Ormuz, el presidente de EE.UU. le sumó otra noticia: la prohibición de exportar petróleo refinado, lo que beneficia internamente a sus ciudadanos, pero no a los externos. La economista Josefina Romo explica el impacto de estas medidas sobre Chile.
Esta semana corresponde un nuevo informe de Enap sobre los precios de los combustibles y el panorama no se ve muy favorable. Desde el 9 de septiembre, cuando fue el último aumento de $35 en la gasolina y $89 el diésel, el precio del barril de petróleo ha sobrepasado el límite psicológico de US$100 llegando incluso a US$108, lo que no ocurría desde mayo.
“El precio de referencia de Enap para el diésel pasó de alrededor de US$1.121 por metro cúbico el 20 de agosto a US$1.380 el 24 de septiembre, un incremento superior al 20% en poco más de un mes”, indica la investigadora de CLAPES UC, Josefina Romo.
Este aumento se explica por las fuertes tensiones entre Estados Unidos e Irán en el Estrecho de Ormuz, y por las últimas declaraciones del presidente Donald Trump afirmando que evalúa prohibir las exportaciones de petréleo refinado. De materializarse esta advertencia, el escenario para el petróleo y los precios en Chile se complicaría bastante, como explica la economista.
—¿Qué significa en términos simples la advertencia de Trump de prohibir las exportaciones de petróleo?
—El martes 22 de septiembre, Trump dijo que apoyaba la idea de prohibir las exportaciones estadounidenses de diésel como una forma de intentar reducir los precios internos de los combustibles, que se han disparado en medio de la guerra con Irán y de una fuerte escasez global de productos refinados. La lógica de la medida sería retener más diésel dentro de Estados Unidos, aumentando la oferta doméstica y tratando de bajar su precio.
—¿Tiene efecto en el mercado internacional?
—El efecto sobre el mercado internacional sería el contrario del doméstico, porque EE.UU. es uno de los principales proveedores de combustibles refinados del mundo y una menor oferta exportable podría profundizar la escasez global. El problema es particularmente relevante porque el mercado mundial de combustibles ya está muy tensionado. La guerra con Irán ha restringido el tránsito energético por Medio Oriente, mientras los ataques sobre refinerías rusas han reducido otra fuente importante de diésel. En ese contexto, Estados Unidos se ha convertido en uno de los principales proveedores marginales del mercado internacional.
—¿Cómo impactó a los precios de mercado este anuncio?
—Luego del anuncio, el efecto más inmediato se observó en EE.UU.: los futuros del diésel cayeron cerca de 4%, porque el mercado anticipó que, si se restringen las exportaciones, una mayor cantidad de combustible quedaría disponible dentro del país. En cambio, fuera de EE.UU. ocurrió lo contrario, aumentó la preocupación por una menor oferta internacional de diésel. En Europa, por ejemplo, la prima entre el precio del diésel y el petróleo llegó a cerca de US$95 por barril, reflejando lo caro que se ha vuelto transformar petróleo en combustible disponible para el consumidor. En el petróleo crudo, el impacto fue menos directo. El Brent, principal referencia internacional, pasó de cerca de US$100 a US$103 por barril al día siguiente, aunque ese aumento también estuvo muy influido por el conflicto con Irán.
—¿Y en refinación cuánto ha afectado?
—Lo relevante es que el mercado de combustibles ya está bajo mucha presión. En EE.UU., el margen asociado a la refinación de diésel ha superado los US$100 por barril, mientras que en Asia pasó de alrededor de US$22 antes de la guerra a más de US$87 en septiembre. En simple, hoy no solo está caro el petróleo, también está muy caro convertirlo en diésel. Por eso, una prohibición de exportaciones podría ayudar a bajar temporalmente el precio dentro de EE.UU., pero al mismo tiempo encarecería el combustible para países importadores como Chile.
—¿Chile no puede buscar otro proveedor y refinar acá?
—Sí, Chile tiene capacidad de refinación propia, pero no suficiente para reemplazar rápidamente todo lo que importa. Durante 2025, ENAP produjo cerca de 12 millones de metros cúbicos de combustibles en sus refinerías nacionales y cuenta con capacidad para procesar unos 224 mil barriles de petróleo crudo al día. Sin embargo, el país también importa directamente una parte importante de los combustibles que consume.
—¿Cuánto de lo que importa es combustible refinado?
—La dependencia es especialmente alta. Alrededor de 77% del diésel utilizado en Chile proviene del exterior, mientras que en las gasolinas la proporción importada es cercana al 41%. Además, prácticamente todo el petróleo crudo que se procesa en las refinerías chilenas también debe importarse. Por lo tanto, Chile podría buscar otros proveedores de diésel o importar más petróleo crudo para refinarlo localmente, pero existe un límite físico de cuánto pueden producir las refinerías nacionales. Tampoco basta simplemente con cambiar de proveedor ya que si EE.UU. reduce su oferta de diésel al mundo, otros países tendrán que competir por los mismos cargamentos disponibles, lo que puede elevar el precio internacional, aunque Chile consiga abastecerse desde otra fuente.
— ¿Cuánto del petróleo que llega a Chile proviene de Estados Unidos?
—Se debe distinguir entre petróleo crudo y combustibles refinados. En petróleo crudo, la dependencia directa es prácticamente nula, ya que durante 2025, según Aduanas, Chile importó alrededor de US$4.422 millones en petróleo crudo y prácticamente todo provino de Brasil, Argentina y Ecuador. Pero la situación es muy distinta cuando se observan los combustibles ya refinados, como diésel y gasolina, ya que aproximadamente un 87,3% del total importado (US$4.475 millones) provino de EE.UU. en 2025. Por eso, el principal riesgo para Chile de esta discusión no está en dejar de recibir petróleo crudo estadounidense, sino en una eventual reducción de la disponibilidad internacional de productos refinados, especialmente diésel.
—¿Podría generarse una especie de escasez de petróleo en toda la cadena de suministro si EE.UU. materializa su advertencia?
—Más que una escasez generalizada de petróleo crudo, el riesgo inmediato es una escasez de combustibles refinados, particularmente de diésel. Actualmente existe petróleo disponible en el mundo, pero una parte importante del problema se encuentra en la refinación. Las guerras en Medio Oriente y Ucrania han afectado instalaciones y exportaciones de algunos de los principales productores de diésel, mientras que los inventarios se encuentran en niveles muy bajos. Una restricción de exportaciones estadounidenses podría intensificar ese problema porque retiraría del mercado internacional uno de sus principales proveedores. Eso puede transmitirse a toda la cadena productiva, aumentando los costos logísticos y productivos, y puede terminar transmitiéndose al precio de otros bienes.
—¿Qué le sucedería a Chile, concretamente?
—El principal riesgo sería inicialmente de precios más que de desabastecimiento físico. Tenemos alternativas de proveedores y capacidad propia de refinación, pero estamos integrados al mercado energético internacional. Si la oferta mundial de combustibles se vuelve más escasa, Chile puede seguir importando, pero probablemente tendrá que hacerlo a precios más altos. De hecho, esta presión ya puede observarse en la paridad de importación de ENAP: el precio de referencia del diésel pasó de alrededor de US$1.121 por metro cúbico el 20 de agosto a US$1.380 el 24 de septiembre, un incremento superior al 20% en poco más de un mes.
Fuente: The Clinic
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Energía
Ing. Comercial y Magíster en Economía Aplicada Mención Macroeconomía UC