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Columnas

11 Septiembre 2020 | Karin Moore | Constitución

Un juego con reglas desconocidas

¿Aceptaría usted participar en un juego con reglas desconocidas? Estoy segura que para muchos la respuesta es no. Y es que, frente a un desafío trascendente, como lo es el proceso constituyente, no resulta indiferente preocuparse del procedimiento para definir si queremos o no una nueva Constitución, la forma en que esta podría cambiar o la manera en que la ciudadanía participará de estas definiciones.

Es claro que cuando más nos acerquemos a las expectativas y demandas ciudadanas, mayor será la adhesión a un eventual nuevo texto Constitucional, ya sea que este resulte de una hoja en blanco (si gana en Apruebo) o de un conjunto de reformas (si triunfa el Rechazo). Sin embargo, lograr acertar con la ecuación que esto implica y dar en el clavo con el método para llevarlo a la práctica, encierra la mayor complejidad.

Estamos a 43 días del plebiscito donde deberemos decidir si queremos o no una nueva Constitución y hasta la fecha, no hemos logrado conjugar la civilidad suficiente para definir cuestiones básicas, cómo los mínimos indispensables para asegurar un plebiscito seguro, libre y participativo bajo los cambiantes escenarios a los que nos podría enfrentar la evolución de la pandemia.

Tampoco hemos logrado precisar -o quizás no se han querido transparentar- aspectos fundamentales para responder con convicción la segunda pregunta que nos ofrece la papeleta del plebiscito: ¿Convención constituyente o Convención mixta constituyente?

Debemos optar por alguna de estas alternativas desconociendo parte importante de su diseño organizacional, los componentes de su financiamiento y los aspectos fundamentales que deberá contener su Reglamento.

Dentro de esta ausencia de definiciones, se encuentran aspectos relevantes como la decisión aún pendiente sobre los escaños reservados para los pueblos originarios y los indispensables ajustes normativos que posibiliten una mayor participación de independientes, asunto determinante en la representatividad del proceso.

No cabe duda que es indispensable contar con reglas claras e información suficiente respecto del diseño institucional y los mecanismos de representación y participación ciudadana, pues la invitación a construir la casa de todos mal podría satisfacer las expectativas creadas en la ciudadanía si la convención constituyente -en cualquiera de sus variantes- excluye a la gran mayoría de chilenos sin afiliación política y termina capturada por intereses partidistas representados por los mismos de siempre.

Karin Moore
Investigadora Clapes UC y Prof. en Facultad de Economía y Administración UC.

Fuente: La Tercera, 11 septiembre 2020. Visualizar Columna en Fuente