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Columnas

12 Julio 2019 | Karin Moore | Laboral , Mujer

Mujeres y trabajo 4.0

Las tecnologías digitales plantean nuevos escenarios para el mundo del trabajo y generan incertidumbre por los efectos en la eliminación y creación de empleos, las características de los futuros puestos de trabajo y las competencias requeridas para los mismos. Esto, sumado al proceso de envejecimiento sostenido de la población, el cambio climático y las migraciones, supone desafíos y oportunidades para la inserción de las mujeres en el mercado laboral.

Según el FMI, a nivel global hay 180 millones de mujeres que corren riesgo de ser desplazadas por máquinas. En América Latina la mayor fuente de empleo para las mujeres se da en el sector de cuidado remunerado (salud y empleo doméstico).

En Chile, el estudio de Clapes UC “Mercado laboral chileno para la cuarta revolución industrial”, estima que una mayor proporción de hombres (18,8%) que de mujeres (14,7%) se encuentra en ocupaciones de alto riesgo de automatización. La explicación subyacente está en que por una parte, las mujeres -en promedio- están en sectores de alta calificación, más difíciles de automatizar. Y por otra parte, hay una alta concentración de mujeres en ocupaciones de baja calificación (empleo doméstico) que tampoco es automatizable.

La disminución de brechas de género en el mercado laboral, en el contexto de cambios tecnológicos acelerados dependerá -en gran medida-de buenas políticas públicas que permitan desarrollar programas de capacitación continua efectiva que facilite adaptar las capacidades de las trabajadoras a las nuevas demandas del mercado laboral en aquellas áreas con alto riesgo de automatización; acceso a cuidados de calidad para los hijos de las madres y padres trabajadores y el fomento de la corresponsabilidad parental.

Es imperativo desbloquear el potencial femenino para impulsar la economía digital y para ello es necesario desterrar sesgos inconscientes y fomentar la enseñanza de las matemáticas, el desarrollo de habilidades relacionadas con la ciencia, tecnología e ingeniería, así como el emprendimiento en áreas tecnológicas vinculadas a mujeres (Femtech).

Las oportunidades de empleo crecen para las mujeres a medida que aumenta su fluidez digital y habilidades cuantitativas. Además del creciente número de mujeres que usa la tecnología para trabajar desde su hogar y para acceder a oportunidades laborales. La capacidad de adaptación y el aprendizaje constante resultará diferencial frente al impacto de la automatización en el mundo del trabajo.

Columna publicada en Pulso de La Tercera