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Columnas

La Tasa Libre de Riesgo

La tasa libre de riesgo es un parámetro clave en el ámbito de las finanzas.  Curiosamente, si bien existe acuerdo en cuanto a que significa (el valor del dinero en el tiempo, o sea, el retorno que uno exige por recibir, con absoluta certeza, un pago en el futuro), todavía hay discrepancias en cuanto a cómo estimarla.

Tradicionalmente, los bonos de gobierno se han tomado como un parámetro válido, al menos en los países desarrollados.  El bono del Tesoro estadounidense (aunque S&P solo le reconoce un AA) es uno de los referentes más usados.  Otro referente popular era la tasa LIBOR, que irónicamente, estuvo manipulada por muchos años.  Además, instrumentos con una clasificación AAA–que se tomaron en algún momento como sinónimo de libre de riesgo– resultaron ser indicadores poco confiables a raíz de la crisis subprime.

Dicho esto, hay que agregar que cualquier estimación de la tasa libre de riesgo basada en instrumentos “seguros” está contaminada por el llamado “convenience yield.”  Esto es, el rendimiento adicional que uno obtiene por poder usarlos como si fueran dinero efectivo en muchas operaciones que requieren garantías (“collateral”).  Por lo tanto su rendimiento (o tasa) refleja el efecto combinado de estas dos consideraciones, poco riesgo y habilidad de funcionar como efectivo.  Separar ambos factores no es trivial.

En este contexto, una idea innovadora sugerida por unos investigadores de la Universidad de Pensilvania es promisoria.  Se apoya en la paridad put-call, una ecuación básica del mercado de opciones.  En simple, la idea es estimar todos los parámetros de esta ecuación (menos la tasa libre de riesgo) usando valores dados por el mercado, y después, despejar el valor de la tasa libre de riesgo en la ecuación.

Este método tiene una gran ventaja: muchas opciones ocupan como activos subyacentes activos riesgosos (e.g. acciones), por lo tanto no existe la contaminación debido al “convenience yield,” que en algunos casos puede ser de 40 a 70 puntos base.  En el fondo, este método para estimar la tasa libre de riesgo es mucho más preciso que usar las tasas de bonos “seguros.”

Algunos reguladores miran con recelo a los derivados por considerarlos perjudiciales para la estabilidad del sistema financiero.  Lo antes expuesto demuestra lo contrario.  El mercado de derivados puede ser el mejor referente para estimar la tasa libre de riesgo.  De hecho, no conocer exactamente la tasa libre de riesgo es el peor de los riesgos (una advertencia a los reguladores).