cerrar flex-next flex-prev icon-excel icon-facebook icon-flickr-gray icon-flickr icon-fullscreen icon-gal-next icon-gal-prev icon-ham icon-instagram icon-less-blue icon-less icon-linkedin icon-lupa icon-mail icon-menu icon-more-blue icon-more icon-reader icon-share icon-twitter play

Columnas

Usos del Radio Espectro: Hijos del Silencio

Cambios regulatorios profundos suelen ser hijos del escándalo público (ojalá así ocurra en Quintero/Puchuncaví). En USA el apoyo para un nuevo regulador (FDA) que monitorease el desarrollo de productos alimenticios y nuevas medicinas surgió a raíz de un libro publicado en 1906, titulado The Jungle, que reveló las insalubres condiciones entonces existentes en plantas procesadoras de productos cárnicos en Chicago. En España, luego de conocerse la muerte de varios pacientes por errores en tratamientos con radioterapia (Zaragoza 1990), se establecieron estándares más estrictos de tratamiento.

La actual controversia regulatoria sobre el uso de la banda 3,5 GHz del espectro radioeléctrico, por el congelamiento de sus actuales usos, ofrece la oportunidad de evaluar un cambio profundo que beneficiaría a la gran mayoría de los chilenos: introducir permisos exclusivos que sean transferibles, divisibles y flexibles en su uso. Esto facilitaría asignar el espectro de frecuencias en sus usos más valiosos, siempre en evolución.

El actual conflicto nace por la rigidez de la regulación en Chile. El espectro se asigna, en una banda específica, para producir ciertos servicios, usando cierta tecnología. El regulador (Subtel) determina quién, cómo, cuándo y en qué banda se puede hacer uso del espectro. El cambio tecnológico induce a los regulados a solicitar autorizaciones secuenciales para ir modificando el proyecto técnico inicial. Esto puede terminar creando conflictos entre regulador y regulados.

Una regulación intrusiva y rígida siempre dejará espacios para la búsqueda de rentas, usando los espacios de negocio que la regulación dificulta o que ella misma crea. En muchos casos esa búsqueda de rentas, tamizada por la rivalidad en el mercado, terminará agregando valor y favoreciendo a innovadores y consumidores finales. Pero el quid del asunto es: ¿Cuántos costos jurídicos, de lobby y tiempo se deben destinar para que las innovaciones tecnológicas lleguen al mercado a costos competitivos?

En 1987 el fundador de Nextel en USA (oferente de servicios de comunicaciones) se percató que el costo de una licencia para proveer telefonía celular era 20 veces el costo de la licencia requerida para transmitir señales móviles de radio para uso en taxis y otros servicios de transporte. Notó que la diferencia no tenía su origen en las tecnologías en uso (las frecuencias asignadas eran prácticamente idénticas en características técnicas), sino en la regulación que restringía el uso de las licencias asignadas. Existía así una oportunidad para usar licencias baratas (que Nextel adquirió) para proveer el servicio con mayor valor de mercado. Pero ello requería superar un conjunto de trabas que imponía la regulación para cambiar el uso de licencias ya asignadas. Tomó 4 años lograr la aprobación del regulador para el nuevo uso solicitado. El nuevo servicio se transformó en un sustituto para la telefonía móvil, Nextel aumentó con creces su valor y el mercado se tornó más competitivo. Pero esta innovación demoró años en llegar al mercado.

Regulaciones intrusivas perduran en el tiempo porque sus restricciones aumentan artificialmente la escasez del espectro. Aumenta así el valor de los permisos y suele además disminuir el número de rivales en los mercados del servicio final. Las rentas así creadas pueden ser parcialmente apropiadas por el regulador, mediante el proceso de asignación de permisos. Regulador y regulado pueden entonces beneficiarse al restringir el uso de permisos asignados. Los perjudicados son los consumidores finales que, sin capacidad de organización, pierden bienestar. ¿Cuántos votaríamos por cambiar la regulación del espectro?

Columna escrita junto a Roberto Muñoz (UTFSM) y publicada en La Tercera/Pulso.