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Columnas

14 Mayo 2020 | Arturo Cifuentes | Otros

Un Mundo Raro

Uno de los primeros modelos de tasas de interés fue el que desarrolló Oldrich Vasicek en 1977. La principal crítica que se le hizo fue que podía generar tasas negativas. Un libro más reciente —publicado el año 2004 por un profesor de una conocida universidad europea— es más enfático (lo tengo aquí en mi oficina) establece en la página 52 que un modelo que genere tasas negativas simplemente no sirve. Pero la vida tiene muchas vueltas y los mercados financieros siempre se las arreglan para reírse de uno. El año 2014 las tasas negativas hicieron su debut en el mercado europeo. Y desde entonces han estado en un continuo entra y sale; se niegan a desaparecer.

¿Precios negativos? Otro conocido libro, una introducción a las finanzas cuantitativas publicado más recientemente (2013) por una prestigiosa universidad inglesa —se puede adquirir por US$ 80 en Amazon— especifica en el capítulo 7 que los precios deben ser positivos (bueno, a lo más cero). Sin embargo, el mes pasado, una combinación de baja demanda y falta de capacidad de almacenaje llevó al precio del petróleo a un territorio negativo. En todo caso, si bien no es lo habitual, los mercados financieros no son ajenos a los precios negativos: en el mercado eléctrico también se ha dado este fenómeno. Estos últimos años se han observado precios negativos en California, Australia y varios países europeos. En un notorio episodio en el mercado alemán en 2013, esta “anomalía” duró casi 100 horas.

Y por último los impuestos. Es cierto que hace cuatro años los suizos rechazaron abrumadoramente la idea de garantizar un ingreso básico para todos sus ciudadanos, lo que en el fondo habría sido equivalente a introducir un impuesto negativo. Pero los 1. 200 dólares que en marzo recibieron todos los contribuyentes estadounidenses —directamente del fisco a sus cuentas bancarias, sin tener que llenar formularios y sin necesidad de presentar declaraciones juradas notarizadas— son exactamente eso: un impuesto negativo. Como dicen los periodistas: uno no es nada, dos es coincidencia, tres es tendencia. ¿Estaremos frente a una tendencia negativa?

Todos los años se registran 130 millones de nacimientos en el mundo y 70 millones de muertes, o sea, un saldo positivo. ¿Será el covid-19 capaz de revertir esta diferencia y llevarla a un territorio negativo? Prefiero no hacer pronósticos, ya que, como diría José Alfredo Jiménez, estamos en un mundo raro.

Arturo Cifuentes
Investigador Asociado, CLAPES UC