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Columnas

Propuestas frente a la crisis

La crisis económica por las medidas para controlar el coronavirus ha generado monumentales respuestas fiscales y monetarias en el planeta. La academia ha contribuido con ideas.

En Chile, dos propuestas de esta fuente aparecieron la semana pasada. La primera, generada por un grupo plantea anclar el monto de gasto para los próximos 18 meses en el total de los recursos en el Fondo de Estabilidad Económica y Social (FEES) que estiman en US$ 12 mil millones.

La segunda, trabajo de un grupo de profesores de las dos principales universidades del país, plantea la emisión de deuda por US$ 15 mil millones. Ante la magnitud de ambas propuestas, y sin minimizar la necesidad de continuar con el apoyo a familias y empresas, nos parece adecuado poner los números en contexto. Primero, miremos el pasado.

Entre 2008 y 2018, sin octubre-18 ni pandemia, el Estado de Chile tuvo un déficit acumulado de US$ 27 mil millones. De hecho, entre 2014 y 2018, la cifra promedio anual alcanzó los US$ 5,7 mil millones. Nada hace pensar que tal necesidad de recursos no se mantenga durante la próxima década. Ninguna de las propuestas menciona tal restricción. Adicionalmente, hay muchos gastos que no se contabilizan en el déficit, pero que requieren financiamiento.

Una forma de cuantificar el tamaño de estas obligaciones es a través de los pasivos financieros del Estado. Los datos de la Dipres indican que entre 2008 y 2018 la posición financiera neta de Chile empeoró en decenas de miles de millones de dólares, lo que ilustra la magnitud de lo que se como partidas “bajo la línea”. La crisis es de proporciones, pero cualquier propuesta debe además reconocer que la inercia de este gasto se mantendrá.

Respecto de la principal cuenta de ahorro nacional, el FEES, en 2009 su saldo era de US$ 20 mil millones. A marzo de 2020, el FEES reportó US$ 12 mil millones (el monto de la primera propuesta). El mayor retiro se produjo en 2009 a propósito de la crisis subprime (US$ 9 mil millones), monto que no se recuperó posteriormente. De hecho, desde 20M el FEES no recibe aporte, Así, durante la última década Chile no ha visto aumentar sus ahorros. Y un dato obviado por la propuesta del Colegio Médico es que a diciembre del presente año el FEES no tendrá US$ 12 mil millones, sino US$ 9 mil millones, porque el paquete fiscal ya anunciado del gobierno utiliza como financiamiento estos fondos.
Segundo, miremos el futuro.

Para esto, vale la pena analizar las cuentas fiscales a 2024, año para el cual tenemos proyecciones oficiales. El último informe de Dipres indica que Chile, sin nuevas medidas, acumulará entre 2021 y 2024 —dejamos fuera el año 2020 para brindar una perspectiva de mediano plaz0—un déficit acumulado de US$ 23 mil millones. Esto no incorpora los gastos bajo la nea que la estimación conservadora de una al 40% del PIB para 2024 (desde el 327% actual) sugieren seguirán siendo importantes. ¿Cuán conservadoras son las estimaciones de crecimiento tras las anteriores cifras? ¿Cuál será el impacto del conflicto entre EE.UU. Y China? ¿El precio del cobre? En este contexto, ¿cuáles son las implicancias macro de agregar US$ 15 mil millones a la deuda? El texto del grupo multidisciplinario no ofrece luces al respecto.

Tercero, hablemos del presente. De acuerdo con cifras oficiales, las medidas fiscales alcanzan los US$ 17 mil millones. ¿Mucho, poco, razonable? Veamos. Antes de la pandemia se esperaba un crecimiento cercano al 13% para 2020. Si ocupamos ese caso como referencia y lo comparamos con proyecciones de caídas en el segundo y tercer trimestre, y alguna recuperación en el cuarto, la diferencia es de aproximadamente US$ 10 mil millones, menor a lo actualmente comprometido.

Dado que una parte importante de las medidas no se ha ejecutado, el asegurar que el gasto llegue en forma efectiva y eficiente a familias y empresas debería ser una prioridad. Cualquier propuesta económica debería tener un fuerte foco en esto, para luego evaluar la necesidad de gastar más.

Queremos ser claros: si la crisis económica requiriese una mayor acción transitoria del Estado, el fisco tiene espacio para actuar. Reasignaciones serán posibles por la ralentización de la ejecución del fisco y, por supuesto, se podrán usar luego deuda y ahorros para apoyar. Abrazar hoy una sola opción parece cuestionable, lo mismo que la conveniencia de anclar el debate en una cifra. La incertidumbre del presente llama a evaluar todas las alternativas en perspectiva.

El pasado y futuro de Chile urgen a actuar con responsabilidad. La población debe saber que existe espacio para apoyar. ¿Cuánto hoy, mañana y pasado? Nadie tiene una bola de cristal.

Rodrigo Cerda
Investigador Asociado, CLAPES UC

Sergio Urzúa
Investigador Asociado, CLAPES UC