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Columnas

La “enfermedad” económica del coronavirus

El coronavirus – o COVID-19 – está generado estragos en múltiples países, afectando tanto a personas como a empresas. China, el mayor exportador del mundo y una pieza clave en las cadenas de producción globales, ha experimentado una contracción del 2% en su producción manufacturera durante el mes de febrero 2020, provocando una pérdida estimada de MMUS$ 50 a la economía mundial según una reciente publicación de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).

La globalización económica hoy deja en evidencia que cualquier alteración en China se extendería más allá de sus fronteras, incluso si el brote del COVID-19 se contuviera en dicho país. El Fondo Monetario Internacional proyecta que producto de la crisis la economía mundial crecerá en 2020 a un ritmo inferior que en 2019, cuando creció 2,9%.

Los países en vías de desarrollo – entre ellos Chile –, que dependen en gran medida de la venta de materias primas, igualmente han recibido un intenso golpe. Goldman Sachs estima que una caída del 10% en los precios de las materias primas reduciría en 1,3% el PIB de países como Chile.

Los efectos del coronavirus ya se perciben en las exportaciones chilenas. Según datos del Banco Central el total de exportaciones durante el mes de febrero 2020 se redujo 6,6% interanual, donde las exportaciones de cobre (MMUS$2.484 y aproximadamente un 50% del monto total de exportaciones chilenas) retrocedieron un 2,3% respecto del año anterior. De igual forma, sectores como el agropecuario, silvícola y pesquero, así como el industrial, han visto reducidas sus exportaciones un 8,7% y un 12,2%, respectivamente.

Ad portas de la temporada otoño-invierno, en que el coronavirus podría alcanzar mayor fuerza en nuestro pais, se debe mitigar en el corto plazo la propagación de éste para evitar un retroceso económico aún mayor. Chile debe estar preparado para enfrentar el desafío que significa la “enfermedad económica” del COVID-19. Para ello debemos continuar robusteciendo la capacidad de respuesta de los sistemas de salud, especialmente con la población más vulnerable.

A su vez los sectores público y privado deben fortalecer su plan de monitoreo sobre los impactos del virus, así como sus redes internacionales con entidades que están entregando asesoría y asistencia técnica frente a esta enfermedad.

Si bien China ha logrado estabilizar su consumo, la rápida expansión del coronavirus y sus inesperadas consecuencias económicas nos están alcanzado. La salud “económica” de Chile dependerá en gran medida de cómo actuemos frente a esta enfermedad.

Hernán de Solminihac
Director de CLAPES UC