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Columnas

¿Es momento de una deuda subordinada II?

La pandemia del covid-19 va a significar un costo muy alto, en vidas humanas y en términos económicos. La cuarentena permite ralentizar los contagios, pero a costa de una recesión muy profunda. La estrategia sanitaria debiera transitar a un testeo masivo, protección a los adultos mayores y aislamiento de contagiados y sus contactos.

Es necesario adoptar medidas audaces que permitan evitar las caídas de ingresos de las familias, de los sectores más vulnerables, y de otros que pueden caer drásticamente. Miles quedarán sin ingresos porque no pueden trabajar a distancia y/o porque sus empleadores sufren una caída importante en las ventas. Las caídas de ingresos de las familias tendrán un efecto dominó al disminuir su consumo. Esto afecta a las pymes y grandes empresas.

¿Qué hacer? La alternativa no es obligar a las empresas a seguir pagando sueldos: sin ventas durarán uno o dos meses hasta que quiebren. El Estado es el coordinador por excelencia en una crisis y tanto el Banco Central como el Gobierno deben cumplir el rol de prestamistas de última instancia. La ayuda no debiera discriminar por el tamaño de la empresa, pues el Gobierno en la práctica esta “sustituyendo las ventas”, rescatando empleos e ingresos de los trabajadores. No se trata de salvar a los dueños, sino a organización productiva.

La solución requiere usar los ahorros disponibles (seguro de cesantía) y mayor gasto público que se financia con reasignaciones, fondos soberanos y mayor deuda. Para el sector formal y bancarizado, el sistema bancario, con financiamiento del Banco Central, debe ofrecer préstamos de largo plazo a la tasa de política, para que las empresas puedan seguir pagando sueldos y evitar su quiebra. Para el sector informal e independientes, la solución son transferencias desde el Fisco, mientras dure la crisis, la postergación de impuestos y créditos a la tasa de política.

¿Deben las empresas que reciban ayuda ser estatizadas? No, porque la recesión y las quiebras no son resultado de malas decisiones de sus dueños, como malas inversiones o la toma de riesgo excesivo, sino de una decisión de la autoridad que paralizo la economía. Quizás es el momento de una deuda subordinada II.

Leonardo Hernández
Facultad de Economía y Administración UC – CLAPES UC

Luis Felipe Lagos
Investigador en CLAPES UC